miércoles, 25 de enero de 2017

LAS CAÑAS Y PASADA DE LAS CAÑAS

Esta vez llegamos hasta aquí campo a través desde la carretera de La Palma a Berrocal. El perfil montañoso hacia el oeste y el gran tajo, en cuya parte más profunda serpentean las rojizas aguas del río Tinto, forman una vista incomparable de la que es difícil escapar.



A cincuenta y siete kilómetros de Huelva, se puede decir que Las Cañas es quizás la estación más recóndita de todas las que jalonaron la vía férrea del ferrocarril minero de Riotinto.  




Las Cañas es un edificio de dos plantas de factura victoriana, que contó con una oficina de telégrafos y una sala de palancas, completamente esquilmada en la actualidad. 
En sus inmediaciones todavía se conservan una gigantesca cisterna, el horno de pan y algunas otras construcciones anejas.




Entre este lugar y el túnel Salomón, a media docena de kilómetros hacia el sur, aún pueden verse las ruinas de algunas edificaciones dispersas.


La Pasada de las Cañas, un grupo de viviendas a ambos lados de la vía, que fue construido para obreros del tendido ferroviario, fue el núcleo poblacional de mayor envergadura.


Muchas de estas viviendas están en la actualidad engullidas por la vegetación, tanto que es difícil acceder al interior de muchas de ellas.



El último tren pasó por aquí el día 24 de febrero de 1984; desde entonces Las Cañas y la Pasada de las Cañas han quedado, al igual que el resto del ferrocarril minero de Riotinto, en el más completo olvido. 

Como en otros lugares de nuestra provincia, día a día el patrimonio sigue deteriorándose y desapareciendo, algo que no parece importar mucho a instituciones y políticos.

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